Esperma, turbos y porreros

Cuando un espermatozoide trata de fertilizar un óvulo, su éxito no depende, según se pensaba, de su velocidad. De hecho, se ha observado que aquellos que comienzan moviéndose más rápido, son lo que me que menos lejos llegan en esta carrera, puesto que agotan sus energías pronto. Por otro lado, los que son muy lentos, tampoco nunca llegan a su destino. ¿Entonces en qué quedamos, que es mejor, ser rápido o lento? Bueno, pues un estudio publicado en la revista Cell este mes describe un mecanismo bioquímico en los espermatozoides que hace las veces de “acelerador”.

¿Comorl?

Hasta ahora se sabía que la velocidad de los espermatozoides dependía fuertemente del pH, o la acidez en el interior del propio espermatozoide, es decir que cuanto menos ácido (o más alcalino) esté su interior, más rápido nada. Igualmente se sabía que los espermatozoides no “sprintan” desde el principio a lo largo de su camino, sino que van hacen cambios de ritmo en distintos lugares del tracto reproductivo femenino. Así, la primera parte de su camino, la hecen relativamente lenta, hasta llegar a las trompas de falopio, que poseen paredes muy plegadas y resultan en cierto modo pegajosas. Ahí nuestros amigos aparentemente descansan un poco y de pronto, algo hace que el pH de su interior aumente, de modo que se comienza la carrera final hasta el óvulo.

“It’s a tough job for a sperm: when it’s deposited it has to travel a long distance to the egg sites. This process has been known for many decades, but how it actually happens remained a mystery”
dice uno de los investigadores en The Scientist.

La novedad de este estudio es que se ha descubierto el mecanismo que eleva el pH celular y que hace que los espermatoziodes naden como locos, en un dramático esfuerzo final. Para subir su pH interno, el espermatoziode necesitaría evacuar protones desde su interior al medio externo. Los científicos han identificado unos poros en su superficie que cumplen precisamente esa función.

“The concentration of protons inside the sperm cell is 1,000 times higher than outside. If you just open a pore, protons will go outside – we identify the molecule that lets them out” dice el jefe de la investigación en la BBC.

Según se acerca al óvulo, el espermatozoide reacciona a la presencia de una sustancia llamada anandamida, (que se encuentra en el tracto reproductivo femenino interno) abriendo masivamente los poros de su superficie y liberando grandes cantidades de protones, de modo que su pH interior aumenta y con él su velocodad de movimiento. Este hallazgo mejora el entendimiento de la dinámica de los espermatoziodes y permitirá el desarrollo futuro de técnicas tanto anticonceptivas, como conceptivas.
Qué cosas, no? Ponle un turbo a tu esperma!

Bueno y la nota curiosa (más aún),  es que la sustancia de la que hablamos, la anandamina, resulta que es un endocannabinoide (sí sí, suena a cannabis), lo cual podría explicar los problemas de fertilidad observados en fumadores de marihuana: Los cannabinoides contenidos en los porros, por su similitud química, imitan en efecto de la anandamina natural y activa prematuramente a los espermatozoides y los “quema” en poco tiempo, antes de poder alcanzar su objetivo.

Imagen: Creative Commons

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